Varada en la soledad, de nuevo. 
Perdida en tu recuerdo. 
Absorbida por la duda. 

Bien dicen que la soledad es la única que se queda, 
pero creo que esta vez la soledad se ha enamorado de mí, y yo ya me acostumbré a su presencia. 

Como un viejo matrimonio nos tenemos. 
Nos conocemos perfectamente, pero nos aterra probar nuevas cosas. 


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