Te leo en mí, te leo en cada parte de mi cuerpo...
Te leo incluso cuando tengo los ojos cerrados.
Leo la textura de tu piel, leo el aroma de tu cuerpo, leo tus ojos chinos al sonreír, leo tu voz, leo tus silbidos...
Leo las eternas peleas por ver quién tenía la razón...
Leo tu ausencia, leo tu silencio, leo el descontrol de ésta casa sin ti.
Y yo ya no quiero saber leer...
Pero adivina qué? Tú me enseñaste a leer.
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